miércoles, 19 de octubre de 2016

Hada de luz.

Hada de luz
¡no te vayas!
Se perenne.
Haz con tu magia un milagro.
Envuelve los miedos con tu sabana plateada
transforma este mar violento
en romántica paz embalsamada.

Hada de luz
¡no te vayas!
Se perenne.
¡no te lleves la luna!
¡no quiebres los sueños!
¡no congeles el alma!
¡no te comas las ganas!

Deja que las noches
se sonrojen ojeando las palabras
que escribimos.
deja que la sed entre almohadas se diluya
asfixiando en la garganta
esos sueños clandestinos.

Hada de luz
quédate eterna.
dale remo a las quimeras
que naveguen sin hundirse
 tragar a grandes sorbos
ese mar tan delicioso
que poco a poco se extingue.

Hada de luz
¡no te vayas!



miércoles, 12 de octubre de 2016

PROSA PARA MIS ZAPATILLAS ROJAS.

De pronto,  mis deseos muertos se convirtieron en rojo candente. Mis instintos sorbieron el brebaje alucinante del color rojo y los instaló en mi sistema límbico y en mi piel; mis venas tiñeron hasta las entrañas de mis pupilas. Nunca había tenido tan perturbador apetito por ese color. Me apropie de él durante una semana. Era el rojo de mis sueños y de mis rebeldías. El rojo de mi dolor y de mis risas, el de mis labios y el de mis sentimientos, el rojo de mi universo y mis necesidades, el de mi escepticismo y encuentros. El rojo de mis huesos y mi vestido.
¡Ah! y el rojo candente de mis zapatillas, cómplices de mis andanzas. ¡Cómo olvidarlas! Si ellas son las que provocan tanta magia y tanto deseo distorsionado.
Mis zapatillas rojas estimulan la necesidad excitante de colgarme del universo para vestirlo de escarlata. Me seducen al disfrute de usarlas a diario para admirar mi figura estilizada y andar con pasos mesurados, husmeando la tierra para leerla, como si las suelas de mis zapatillas leyeran en Braille. 
Y si en el camino, los tacones me hacen tambalear y tropiezo, el efecto magico de mis zapatillas rojas levantaran con altivez la arquitectura de mi cuerpo para no perder la oportunidad de probarme y saber hasta donde soy capaz de llegar mientras descifro las lecciones de la tierra.

Y aunque creo que puede ser peligroso andar el mundo por impulsos alucinantes, mis zapatillas rojas ya dieron el primer paso para bailar la fiesta de la vida.

jueves, 6 de octubre de 2016

¡LA NOCHE ES MIA!

 ¡La noche es mia!
mi amante eterna inseparable.
me abraza misteriosa
¡enajenante!
¡seductora!
Desnuda los poros del alma
soy fugitiva en sus sombras.
Danzo mis delirios con soltura
y canto con los gallos
inventando amaneceres
 sumándole a la vida
cientos de horas.

¡La noche es mía!
vive en mis suspiros inclementes
que inhalan aromas luminosos
y estrellas de luces refulgentes.

¡La noche es mía!
no puedo dejarla ir
porque es mi poemagia
mi senda venturosa
mi sepulcral confidente.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Tu rostro, tu espejo. Cuento.

Todos los rostros del mundo son espejos

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.
El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subirlas se topó con una puerta semi-abierta; lentamente se adentro en el cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto habían 1000 perritos más, observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos.
El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco.
Los 1000 perritos hicieron lo mismo.
Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él.
Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para si mismo:
“¡Qué lugar tan agradable… voy a venir más seguido a visitarlo!”
Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró en el mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 perritos del cuarto se sintió amenazado ya que lo estaban viendo de una manera agresiva.
Posteriormente empezó a gruñir, obviamente vio como los 1000 perritos le
gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros 1000 perritos le ladraron también a él. Cuando este perrito salió del cuarto pensó:
“¡Qué lugar tan horrible es éste… nunca más volveré a entrar allí!”.
En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía:
Todos los rostros del mundo son espejos. Decide cuál rostro llevarás por dentro y ese será el que mostrarás. El reflejo de tus gestos y acciones es lo que proyectas ante los demás.
Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan, sólo se sienten con el corazón.
Anónimo