¡Ah! y el rojo candente de mis zapatillas, cómplices de mis andanzas. ¡Cómo olvidarlas! Si ellas
son las que provocan tanta magia y tanto deseo distorsionado.
Mis zapatillas rojas estimulan la necesidad excitante de colgarme del universo para vestirlo de escarlata. Me seducen al disfrute de usarlas a diario para
admirar mi figura estilizada y andar con pasos mesurados, husmeando la
tierra para leerla, como si las suelas de mis zapatillas leyeran en Braille.
Y si en el camino, los
tacones me hacen tambalear y tropiezo, el efecto magico de mis zapatillas rojas levantaran con altivez la arquitectura de mi cuerpo para no perder la oportunidad de probarme y saber hasta donde soy capaz de llegar mientras descifro las lecciones de la tierra.

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