viernes, 23 de junio de 2017

Creo en Dios.

Nací mujer
Un tanto escéptica. 
Un poco rara.
A veces alegre.
otras uraña.

Creo en Dios.

Pero no necesito rezar a diario para sentirme su hija.
Ni asistir a congregaciones para darme golpes de pecho
y baños de pureza.


Si Dios está en todas partes...
¿porque reducir su existencia 
a grupos y espacios?

¡Soy mujer!
Y Dios diseñó mi alma humana
clara y sin dobleces,
tajante y directa.

¡Soy mujer!
Creo en Dios.
Y su canto es mi canto.

lunes, 19 de junio de 2017

Poema a Huitel

Huitel,
¡qué bonito eres! 
cuando por los ojos de mi casa 
entra el alba de luz 
acompañado de conciertos improvisados 
que desnudan mis ansias por vivirte.           
Cuando el pueblo duerme tranquilo 
sedado por la fragancia fresca 
con olor a cilantro o a alfalfa recién cortada
o cuando los ruidos de motocicletas y autos 
sobre la amplia avenida insurgentes 
simplemente rompen tu quietud.

Y cuando el manto oscuro arropa tu cuerpo
te conviertes en centinela 
que se hace acompañar por los ladridos de los perros
mientras todo el mundo duerme.


Huitel 
me gusta tu piel callosa
marcada por las pisadas del rebaño que el pastor todos los días lleva al campo. 
y ese talle tan perfectamente delineado de tus brazos 
que se abren para darle paso a las molenderas que madrugan con su nixtamal.

¡Sabe tan bien! recorrer tus tardes cálidas
se percibe en tu ambiente 
el aroma irresistible de las enchiladas y pambazos. 
Se da vuelo mi olfato olisqueando los apetitosos esquites 
o los elotes hervidos con tequesquite.


Contigo el tiempo tiene otro significado 
se puede moldear al gusto de los que te vivimos. 
La magia nocturna de tu jardín
se une a la algarabía de los jóvenes
que ensayan los toques cadenciosos de la banda de guerra
y tú, improvisas luminarias para alargar la estancia de tus invitados
y agudizas los poros de tu suelo
para guardarte juventud y alegría. 

Y
que cuando se acerca tu feria patronal me sonríes 
y me ves contento con cara de presumirme cosas.
Escucho gritar tus emociones en la plaza de toros 
donde se enraízan tus costumbres.
hasta a tus magueyes, nopales y cactus les sale el orgullo de haber nacido bajo tu cielo. 
Me enamoran los susurros que brotan del Cerrito 
y juguetean sacudiendo las copas de los arboles
hasta posarse en el cerro del Xicuco 
¡grandioso ritual de limpia y sanación para tu gente!.

Huitel
Tienes tantos espacios hermosos para perderse
que aún no termino de enamorarme
Y ¡cómo no quererte!,
si a los pocos pasos de andar por tus arterias,
en cuestión de minutos me das una clase magistral de valores.
por todos lados encuentro un " buenos días, "buenas tardes" o un "saludo de mano", cargados de una sonrisa transparente.


Huitel 
eres verso que tus hijos cantan con garbo
en cada vértice de tu figura.
La colonia
La cañada
El plan
El cono
Santa nieves
y el Arquito
guardan colores y sensaciones que se respiran 
cada vez que te piso.
decoran tu superficie 
con caras sonrientes llenas de esperanzas.
Eres el mejor cuadro que ni Rivera ni Da Vinci
hubieran podido retratar.

Nada se compara contigo,
con ese placer que das al recorrerte.
ver el sol ocultarse tras los cerros
y mirar las garzas danzar sobre tus parcelas
combinan con esa bondad que tienes.


Huitel 
eres casa  y almohada de todos.
Eres un noble rincón donde los abuelos construyeron sus sueños.
No te importa la condición de tus hijos,
de origen o adoptivos,
buenos o malos,
letrados o no,
tu cielo lapislázuli siempre abraza parejo.

No hay corazón mas grande que el que tienes-
Y las glorias que mereces 
te convierten en un poema vivo.


Maryrios Ríos


¡Pues asi las cosas!.

Pues así las cosas,
¡ni cómo evitar que sucedan!
que de pronto la vida me de miedo
que dude de esa hermosura
capaz de elevarme hacia los dioses
y que me sepa a agua amarga
al percibir que en ella germina dolor
y muerte.

Pues asi las cosas.
¡ni cómo evitar que sucedan!
que en medio de la vida
y al final de tantas preguntas en la nada
me encuentre ausente de palabra
y que al contar el tiempo
descubra que he andado mas de la mitad
del camino.
que tengo los años
los sueños
los miedos
y la esperanza amontonados.

Solo se que en el corazón
en un punto exacto de este órgano
el deseo y la fe no permiten rendirse.

Maryrios Ríos