Tenia sus ojos llenos de pobreza.
La vi llorar hablando
como lloran los jodidos indignados
como lloran esos indios huevones
que bloquean carreteras
Yo vi llorar a Casilda en el rayo del sol
protestando contra el gasolinazo
protestando contra el gasolinazo
su sudor se juntaba
con sus lagrimas
y se limpiaba el sudor sobre su rostro
para disimular su
llanto.
La vi llorar detrás de los anteojos estrellados.
La vi llorar detrás de los anteojos estrellados.
Pero también conoci la sonrirsa de Casilda
cuando alguien grito desde su auto
“hijueputas huevones”.
Ella sin quitarle la mirada al auto
murmuró:
“primero hay que matar la ignorancia que nos mata”.

