Eran las tres de la mañana, aquel hombre despertó abrumado, tenia el rostro perdido, no entendía por qué su memoria no recordaba nada de la vida con su esposa. Se puso de pie y encendió la luz de su celular, desesperado buscó dentro de un álbum fotográfico algo que le diera pistas para recordarla. Sin embargo, aun viendo el álbum repleto de fotos, no atinaba quien era ella. Regresó a la cama no sin antes verse al espejo y balbuceó: pero yo si existo, que importan los demás si soy inmortal.
Maryrios Ríos
Maryrios Ríos
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