Pues así las cosas,
¡ni cómo evitar que sucedan!
que de pronto la vida me de miedo
que dude de esa hermosura
capaz de elevarme hacia los dioses
y que me sepa a agua amarga
al percibir que en ella germina dolor
y muerte.
Pues asi las cosas.
¡ni cómo evitar que sucedan!
que en medio de la vida
y al final de tantas preguntas en la nada
me encuentre ausente de palabra
y que al contar el tiempo
descubra que he andado mas de la mitad
del camino.
que tengo los años
los sueños
los miedos
y la esperanza amontonados.
Solo se que en el corazón
en un punto exacto de este órgano
el deseo y la fe no permiten rendirse.
Maryrios Ríos
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