miércoles, 25 de noviembre de 2015

POR LA DESAPARICION DE LOS ESTUDIANTES DE AYOTZINAPA


SEPTIEMBRE DE 2014.
El dolor que vivimos es tan grande que el único recurso que tengo es ahogarlo en mis reflexiones.

Quiero compartir con todos mis hermanos de sangre, de origen, de profesión; hermanos ideales, de lucha y de dolor. Con aquellos que no callan su indignación cuando las injusticias duelen y marcan.

Pese a tanta tristeza, me sobran razones para sentirme orgullosa de mi origen: Guerrero.
Un estado que no solo es hermoso por sus playas. Su hermosura radica en su gente que flor de piel refleja su alegría, su calidez, sencillez y hospitalidad; quienes hasta en su forma de hablar dan cuenta de su franqueza y su valor. Gente que aunque su futuro este plagado de carencias y sus sueños sean aniquilados, aun están dispuestos a romperse el lomo para ganarse el pan diario y a sobrevivir con trabajos mal pagados, explotados, porque creen que ganándose ese raquítico salario de manera honesta es vivir dignamente. 

Hoy y como siempre Guerrero sufre mas que nunca. Un estado que al parecer lo han convertido en un campo de exterminio de jóvenes estudiantes, de campesinos y de dirigente de organizaciones. 
El horror que vivimos los Guerrerenses le atañe a todos los ciudadanos mexicanos y al mundo entero.
No digamos "Gracias a Dios que por acá no pasa eso", porque eso no nos queda a este país que se caracteriza por ser solidario.

En guerrero se constata una vez mas el abuso de poder de parte de las fuerzas federales y estatales. No es justo, no es humano, ni razonable ni aceptable que ahora pretendan con sus infantiles argumentos endosar esta brutal masacre a grupos delincuenciales. Qué fácil es evadir responsabilidades!!
No entiendo tanta barbarie. Los lamentables antecedentes de pobreza y marginación en que vive el estado y el origen de los estudiantes, hacen estos hechos cruelmente incomprensibles.

Si!! estoy indignada, muy dolida por tantas injusticias y asesinatos. Estoy asqueada de tanta impunidad.
Espero que esta indignación mía y la de todos dé muchos frutos. Que nuestra molestia y rebeldía tenga sentido. Ojala que podamos hermanarnos en el dolor para exigir que den un alto a tanta bestialidad. 
Alcemos la voz!! no permitamos mas retroceso, no nos queda que seamos neutrales ante este hecho sangriento. No nos conviene ser lectores pasivos o simplemente espectadores. 

¿Acaso no sentimos el dolor?
¿Hasta cuando dejaremos de ser esclavos de ese individualismo sinsentido y comodidad? 
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