domingo, 31 de julio de 2016

Silencios transmutantes

Si hay una música para cada momento, no entiendo porque las notas del silencio me persiguen y me enamoran para abstraerme del mundo. Sus acordes afónicos me influyen y cuando éste gana, suelto mi pequeña máquina de perder el tiempo o matar la vida. Sacudo mis rígidos dedos acostumbrados a obedecer a sus sonidos y vibraciones dia y noche; entonces, en un abrir y cerrar de ojos de pronto YO ya no soy yo…  Me transmuto. Él sabe que me encanta su seducción porque arranca las costras de dolor y erosiona hasta la raíz la hipnosis social que se traga todo lo humano.

En el silencio, juego fantásticamente con las ideas, me vivo libre y soy lo que se me venga en gana: penumbra o primavera, desierto o huracán, ente o nada. Qué importa romperme en pedacitos a mitad de la habitación, igual puede ser el momento para deconstruirme y desechar aquellas partículas que se han adherido al cuerpo solo para contaminarlo. 

Ahi es donde encuentro futuros y vuelvo a construir sueños. El silencio le pone alas al pensamiento y voz a las letras para darle sentido a la nada.  

Si, así de ricos son mis encuentros clandestinos con el silencio. Es magia alucinante, es confort, mi opio y mi mejor amante en momentos de hastío.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario