La soledad es la aliada mas necia porque obliga a abrazar los olvidos.
esos olvidos arrumbados que decoran el cuarto de los tiliches viejos.
Viven ahí, mudos, exigiendo se inhalen para no morir del todo.
Y la mente solapadora espera solo un segundo a descuido
para robar un suspiro que devuelva la vida.
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