Alguna vez quise conquistar el sol
pero fue inclemente conmigo
huí de él sin atreverme a mirar su rostro.
Elegí caminar sobre su costado
otras veces a sus espaldas.
Desde las sombras
lo espío diariamente
me he convertido en cazadora del tiempo de luz tenue
y solo al ritmo de la tarde
dejo que sus tibias manos
acaricien mi piel
desde el horizonte lejano.
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